martes, 11 de enero de 2011

El humor de los médicos de guardia de la Seguridad Social

Hola,

Llevo ya tiempo comentando en las redes sociales que no me encuentro bien. El jueves pasado, viendo que no mejoraba, decidí ir al médico. En Alicante, a partir de las 21 horas, ya no te atienden por las consultas normales de los médicos de cabecera, sino que se inicia el PAC (Punt d'Atenció Continuada), que es Urgencias, para entendernos.

Me atendió el médico de urgencias, me recetó un antibiótico y un medicamento que, supuestamente, me quitaría toda esta sensación de estar sonándome cada dos por tres.

Pues bien, ayer martes, tras haber terminado con el antibiótico y con el otro medicamento, me seguía encontrando igual o peor. No oía (ni oigo) nada. No tengo el sentido del olfato, ni el del gusto (todo me sabe a nada), ni el del oído. Sólo me quedan dos: el del tacto (que lo tengo al 100%) y el de la vista (que está bastante bien, considerando que soy miope!!).

Llegué a la consulta de urgencias poco antes de las 22 horas. Había muchísima gente. Esperé mi turno y cuando éste me llegó, le expliqué a la doctora todo lo que me pasaba. Me tocó soportar una larga charla de la doctora en la que me explicaba que el seguimiento me lo debería hacer mi médico de cabecera, que el servicio de urgencias no era para eso y bla, bla, bla...

Por un momento pensé que no me atendería. Tenía cara de no hacerlo. Así que puse la mejor de mis caras, bromeé con ella un rato. Le expliqué que por mi trabajo no podía acudir a mi médico de cabecera. Le comenté que yo ni siquiera sabía quién era mi médico. Que no suelo estar enfermo nunca y que, total si ella tenía que estar allí toda la noche, qué más le daba verme en un momentito.

Funcionó, incluso vislumbré una sonrisa cuando ella me comentó que ella también estaba como yo y yo le respondí que ella, al ser mujer, aguantaba bien el dolor, pero yo, como hombre quejica, no podía más con la molestia del oído y que para mí era lo peor de lo peor.

Me invitó a sentarme en la camilla, y cuando me miró el oído derecho, exclamó "con razón...madre mía cómo tienes el oído". Yo le pregunté si tenía inflamación y me dijo que tenía otitis, que era normal que me molestara.

Me recetó dos medicamentos nuevos y me volvió a recordar que el seguimiento debía realizarlo mi médico de cabecera...Asentí con la cabeza y...para casa.

Hoy sigo igual. Aún no han surtido el efecto deseado los medicamentos, pero bueno...parece que ya van a curarme esta otitis!!

Mereció la pena perder dos horas en la seguridad social.

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